Cuando aprender Matemática también es jugar, probar y equivocarse
Docentes de la provincia de Córdoba incorporan desafíos y herramientas digitales para transformar la experiencia de aprender Matemática y generar nuevas formas de enseñar dentro del aula.
Desde que comenzó a utilizar Matific con diez grados de la Escuela Presidente Hipólito Yrigoyen de San Francisco, algo cambió para la docente Belquis Beatriz María Monina: pasó a ser, según cuenta, “la seño más solicitada”.
“Es increíble cómo los atrae la plataforma. Absolutamente todos los estudiantes interactúan sin miedo”, relata. Pero lo que más la sorprendió fue ver cómo aparecían distintas maneras de resolver los desafíos: “Muchos me sorprendieron y muchos me enseñaron atajos que yo no había visto”.
La experiencia refleja uno de los desafíos que atraviesa hoy la enseñanza de la Matemática: lograr que aprender no consista solamente en reproducir procedimientos, sino también en explorar, probar estrategias, equivocarse y encontrar distintos caminos para resolver un problema.
“Sin dudas, la gamificación despierta un entusiasmo en el estudiante que genera una mejora en el vínculo pedagógico. Contemplando no sólo la relación con los y las docentes, sino también con el campo mismo, en este caso en el aprendizaje de las matemáticas”
es la reflexión que comparte Gabriela Peretti, secretaria de Innovación, Desarrollo Profesional y Tecnologías en Educación de la provincia de Córdoba.
En la Provincia, docentes de diferentes localidades están incorporando herramientas para generar esas experiencias. Una de ellas es Matific, una plataforma de aprendizaje de Matemática basada en juegos e impulsada por inteligencia artificial que propone juegos y desafíos centrados en la comprensión conceptual, el pensamiento crítico, la resolución de problemas y el aprendizaje personalizado.
Una herramienta aliada a la tarea docente.
En una misma clase conviven estudiantes que aprenden a diferentes ritmos y utilizan distintas estrategias. Para los docentes, acompañar esos recorridos es uno de los grandes desafíos
cotidianos.
Claudia Maldonado, docente de la Escuela José Mármol de Villa María, utiliza Matific para complementar los contenidos que trabaja durante la semana. “Los chicos esperan con gran entusiasmo el día asignado para trabajar con Matific”, cuenta. Mientras sus estudiantes realizan las actividades, ella puede seguir lo que sucede en tiempo real. “Ingreso a la clase en vivo y puedo visualizar qué actividad está realizando cada estudiante”, explica. Esa información le permite observar el desempeño de los estudiantes mientras trabajan y utilizar la plataforma como un recurso complementario dentro de su planificación semanal.
El juego agrega otra dimensión. Avatares, desafíos, recompensas y la posibilidad de volver a intentar buscan generar un entorno en el que equivocarse sea parte del aprendizaje y los estudiantes puedan desarrollar confianza frente a los problemas matemáticos.
Enseñar de otra manera.
Las herramientas digitales forman parte de una transformación más amplia sobre cómo enseñar Matemática. El objetivo no es abandonar operaciones, fórmulas o procedimientos, sino generar oportunidades para que los estudiantes comprendan qué están haciendo, enfrenten situaciones problemáticas y desarrollen estrategias propias para resolverlas.
Eso también supone fortalecer el rol docente. Córdoba viene desarrollando distintas instancias de formación en Matemática y, durante 2026, profundizó el trabajo sobre algunos de los contenidos y procesos que presentan mayores desafíos en las aulas.
“Queremos que se lleven ideas y propuestas que puedan implementar en el día a día”
explicó Laura Vélez, integrante del equipo técnico de Matemática de la Subdirección de Desarrollo Curricular y Acompañamiento Institucional del Ministerio de Educación provincial.
La tecnología, en ese esquema, no reemplaza al docente. Es una herramienta que puede complementar el pizarrón, el cuaderno, la conversación entre pares y otras estrategias de enseñanza. Su valor depende de cómo cada maestro y cada maestra la integra a su planificación, qué actividades propone y qué hace luego con aquello que observa en sus estudiantes.
Del aula a los resultados
Estas experiencias ocurren, además, en un contexto en el que Córdoba viene mostrando una evolución positiva en los aprendizajes. En las pruebas Aprender 2025, el 64,3% de los estudiantes cordobeses alcanzó niveles satisfactorios o avanzados en Matemática, frente al 55% registrado a nivel nacional.
Los resultados no pueden atribuirse a una única herramienta o intervención. Forman parte de un proceso que combina formación docente, actualización curricular, evaluación, acompañamiento a las escuelas y nuevos recursos pedagógicos y tecnológicos.
“Cada mejora en los aprendizajes se construye en el aula, en ese encuentro cotidiano entre docentes y estudiantes. Son nuestros docentes quienes, con compromiso, creatividad y nuevas formas de enseñar, hacen posible que la Matemática se comprenda, se disfrute y se convierta en una oportunidad para pensar y aprender mejor. En ese camino, el gobernador Martín Llaryora impulsó la incorporación de Matific como una herramienta para ampliar las oportunidades de aprendizaje y acompañar a docentes y estudiantes con nuevos recursos para la enseñanza de la Matemática”,
expresó el ministro de Educación, Horacio Ferreyra.
Pero las experiencias de aula permiten observar otra dimensión, más difícil de capturar en una evaluación: qué relación construyen los chicos y las chicas con la Matemática mientras aprenden.
La experiencia de Belquis Monina ofrece una pequeña muestra. Al incorporar una nueva herramienta para enseñar, encontró también estudiantes capaces de sorprenderla con formas de resolver desafíos que ella misma no había visto. La docente sigue enseñando, planificando y acompañando.
Pero los estudiantes encuentran más espacio para explorar, probar y explicar cómo llegaron a una respuesta.
Porque aprender Matemática no consiste solamente en encontrar la respuesta correcta. También implica comprender por qué funciona, descubrir que puede haber más de un camino y desarrollar la confianza para seguir buscando cuando la respuesta todavía no aparece.
